Zapatas rígidas de hormigón armado.


Se consideran zapatas rígidas, como ya se ha dicho, aquellas en que el vuelo es menor o igual que el canto, en las dos direcciones. En caso de que según una dirección fuese el vuelo mayor que el canto habría que calcularla como flexible.

Como se ve en la figura 3.46, las bielas de compresión siguen con bastante exactitud la dirección de las isostáticas de compresión, de ahi que se pueda calcular la tensión máxima de tracción que se produce.

El cálculo de la tracción que se produce al nivel de la armadura inferior se estudia de acuerdo con la teoría de las bielas de M. Lebelle, siendo d, el canto útil.

Figura 3.46


 Figura 3.47




Expresiones que nos dan las áreas de acero necesarias a colocar uniformemente repartidas en los anchos b’ y a’ respectivamente.

Al admitir que la carga del soporte se transmite íntegramente al terreno a través de las bielas de compresión formadas en el hormigón de la zapata, no tiene sentido hablar de flexión, ni en consecuencia de esfuerzo cortante, por lo que en este tipo de zapatas no es necesaria comprobación alguna a esfuerzo cortante.
A idéntico resultado del obtenido se llega, por el siguiente método aproximado, estableciendo la semejanza de triángulos, figura 3.48 a).

análogamente:



Hay que tener presente que tanto en estas fórmulas, como en las mismas obtenidas por el método de M. Lebelle, la distancia d es distinta para la armadura en la dirección a y la armadura en la dirección b.

No obstante, el error es mínimo si se toma como única distancia d la correspondiente al plano de contacto de las dos armaduras, figura 3.48 b).

Las armaduras deben anclarse en la longitud ib necesaria según el artículo 40 de la Instrucción EH-82, no debiendo en ningún caso cortarse al borde de la zapata.


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