CIMENTACIONES SUPERFICIALES - COMPROBACIONES A REALIZAR.

El procedimiento de comprobación que se propone en esta Guía está basado en el método de los estados límite. Los estados límite, últimos y de servicio, que en todo caso han de considerarse son los que se indican en el presente apartado.

1. ESTADOS LÍMITE ÚLTIMOS
Las cimentaciones superficiales de las obras de carretera pueden fallar de manera que, tras el fallo, se alcance una situación de ruina cuya reparación exija prácticamente la reconstrucción del cimiento. Deberá atenderse en todo caso a lo especificado en el epígrafe 2.2.1 de esta Guía.

Las formas, modos o mecanismos de fallo que conducen a un estado límite último pueden ser muy diversas. En este apartado se incluye la definición de algunos modos de fallo que en todo caso deben examinarse para comprobar la seguridad de una cimentación superficial.  

1.1. Estabilidad global
El conjunto de la estructura y su cimiento puede fallar globalmente sin que se produzcan antes otros fallos locales. Se formaría una superficie continua (superficie de deslizamiento) que en- globara toda la cimentación y en la que los esfuerzos de corte alcanzaran el valor de la resistencia al corte del terreno.

Este tipo de rotura es típico en estructuras de contención de tierras y cimentaciones próximas a la coronación de taludes de desmonte o relleno o en medias laderas, particularmente si su estabilidad natural es precaria.

1.2. Hundimiento
El modo de fallo denominado «hundimiento» se produce cuando la capacidad de soporte del terreno es inferior a la carga que transmite la cimentación al terreno. En tales circunstancias, tanto el elemento de cimentación (zapata o losa) como el terreno situado inmediatamente debajo experimentan movimientos inadmisibles que arruinan la construcción que estaban soportando.

Este modo de fallo puede idealizarse mediante superficies de rotura que parten del plano de apoyo, profundizan en el terreno y se incurvan hasta volver a emerger a cierta distancia de la cimentación, tal como se describe más adelante.

1.3. Deslizamiento
Este mecanismo o modo de fallo ocurre cuando las tensiones de corte en el plano de contacto terreno-zapata (o en general, terreno-base del elemento de cimentación) igualan o superan la resistencia al corte de dicho contacto. Se produce entonces un desplazamiento inadmisible de la cimentación respecto al terreno de apoyo.

1.4. Vuelco
Las cimentaciones superficiales sometidas a cargas excéntricas respecto al centro de gravedad de su área de apoyo pueden alcanzar un estado límite último cuando el punto de paso de la resultante de las acciones se aproxima al borde de la cimentación. Este modo de fallo consiste en el giro excesivo del elemento de la cimentación y, por ende, de la estructura a la que sustenta.

1.5. Rotura del elemento estructural de cimentación
Las zapatas (o losas) de cimentación están sometidas a unos esfuerzos que podrían llegar a superar su capacidad resistente. En este caso se experimentarían movimientos importantes de la estructura a la que sirven de apoyo, provocando su ruina.

4.2.2. ESTADOS LÍMITE DE SERVICIO (O UTILIZACIÓN)
A diferencia de los estados límite últimos, los estados límite de servicio (o de utilización) son aquellos cuya ocurrencia implica consecuencias menos graves, puesto que no conducen a la ruina estructural del elemento, pero sí que limitan su capacidad funcional, estética, etc. —. Sus efectos pueden paliarse con reparaciones menores y generalmente implican un plazo no muy largo de permanencia fuera de servicio de la cimentación en cuestión.

Los estados límite de servicio pueden producirse por movimientos importantes de la cimentación, por roturas localizadas, por vibraciones excesivas y por otras causas.

No resulta totalmente clara la separación entre los estados límite de servicio y los últimos, pues una deformación excesiva de la cimentación puede provocar no sólo un límite de uso (estado límite de servicio) sino también un estado límite último en la estructura por agotamiento de su ca- pacidad estructural.

En general, los estados límite de servicio que han de considerarse siempre son los provocados por roturas localizadas y por los asientos y otros movimientos de la cimentación cuyos valores de servicio o utilización deben haber sido fijados previamente en las premisas de proyecto.

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