Mampostería de Piedra

Es el tipo de mampostería menos difundido en nuestro país. Una de las razones de esto es que la piedra resulta demasiado pesada, tanto en el sentido estructural como en el estético. Hoy por hoy su uso se  limita al revestimiento de paramentos y solados, en placas que difícilmente superen los 4 cm de espesor.


En zonas como Mar del Plata se construye paredes de piedra apoyándolas contra una  de   ladrillos   comunes  de  15  cm,   ambas   trabajarán  de  manera   conjunta.  La colocación de  las  piedras  es posterior  a  la construcción de  la pared de  ladrillo común,   así   como   de   la   carpintería   Su  aplicación   requiere   de   un   operario especializado ya que deberá ajustar cada piedra correctamente,  disponiéndolas en trabas irregulares, las que presentan riesgo de deslizamientos, puesto que el peso de cada piedra produce un empuje descontrolado sobre las vecinas. Por ese motivo lo corriente es enrasar el muro cada metro de altura para conseguir la horizontalidad de los planos de equilibrio y provocar la correcta distribución de las solicitaciones.

La aplicación de las piedras se hará con la pared bien asentada, en razón de evitar  que  la  rigidez y el  peso de  la piedra favorezcan   al   agrietamiento   de   la mampostería común.

Toda  mampostería   de   traba   irregular requiere   trabajo   de   labra   en   algunos puntos singulares  de  la obra:   jambas, encuentros   en   esquinas,   arcos, dinteles, etc.

Cuando   las   piedras   utilizadas   son   de   tamaño   y   peso   considerable;   no manejable por un hombre; se las denomina sillar, y al arte de aplicarlas en la construcción de mampuestos se la conoce como sillería.

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