Cimentaciones en Zonas de Subsidencia.

La subsidencia es un asentamiento del terreno a gran escala, creándose cubetas de centenares de metros o incluso kilómetros.

Su origen suele deberse a actividades humanas como la minería, la ejecución de túneles u obras subterráneas, la extracción de agua o petróleo, etc. Un caso clásico es la ciudad de México.

Ante este problema no valen las soluciones convencionales ya que el foco de los movimientos está muy profundo y el terreno asienta de forma desigual, marcándose en superficie acusadas curvaturas e inflexiones. La situación suele agravarse por el carácter evolutivo de las cavidades mineras.

En el caso de cavidades a poca profundidad puede pensarse en rellenarlas con hormigón o morteros inyectados, o bien apoyar por debajo de las mismas mediante pilotes. Sin embargo, en la mayor parte de los casos no es posible alcanzar un estrato estable por lo que se recurre a sistemas de construcción flexibles o, más raramente, se preveen dispositivos para corregir mediante gatos los movimientos de la cimentación.

Sin entrar en los citados sistemas, relativamente sofisticados, merece mencionarse el desarrollo en Inglaterra desde 1956 por el Consortium of Local Authorities Special Programme (CLASP). La cimentación consiste en una losa de base lisa (apoyada sobre polietileno) para permitir el deslizamiento horizontal del terreno. En la superestructura se emplean materiales ligeros para reducir peso. Los pórticos van articulados, salvo los contravientos, y los forjados actúan como diafragmas horizontales con posibilidad de flexión. Cerramientos, tabiques y acristalados están montados con juntas flexibles para permitir un cierto grado de distorsión, las escaleras van articuladas, etc.

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