CARRETERAS - CAÑOS Y CONDUCTOS TRANSVERSALES.

Estas obras se destinan fundamentalmente al drenaje transversal de las carreteras. Pueden además destinarse al tráfico de personas e incluso de vehículos. Si esta segunda faceta predomina, entonces serán tratadas como pasos inferiores según se indico anteriormente.

1. RECONOCIMIENTO DEL TERRENO
El apoyo de estas obras en la base de los terraplenes no es susceptible de los fallos asociados a los estados límite de hundimiento, deslizamiento o vuelco, ni tampoco a problemas de estabilidad global, siempre que esta última esté garantizada para el terraplén o relleno que el conducto atraviese.

Los modos de fallo que deben abordarse son de tipo estructural, fundamentalmente el aplastamiento de la obra y la deformación excesiva de la misma. Para investigar estos modos de fallo,es preciso reconocer el terreno en la zona de apoyo, con el objeto de estimar los asientos que puede sufrir el conducto transversal al construir el terraplén.

El reconocimiento más adecuado en este caso es la ejecución de zanjas de reconocimiento (rozas) a lo largo de su trazado. La descripción del terreno, de la estabilidad de las paredes de la zanja y de las posibles afluencias de agua, junto con algunos ensayos de identificación geotécnica de los terrenos del fondo, pueden ser suficientes para los estudios de Proyecto que después han de realizarse.

El estudio del terreno a realizar para poder analizar el cimiento del propio relleno será, en general, suficiente para aportar la información que se necesita para el caño o conducto transversal. En el epígrafe 1 se formulan una serie de recomendaciones en este sentido.

2. DISPOSICIÓN EN PLANTA Y ALZADO
En lo relativo al trazado de las obras de drenaje, se estará en todo caso a lo especificado en la Norma 5.2-IC de Drenaje Superficial, o normativa que en su caso la sustituya.

El aspecto más importante de cara al comportamiento de la cimentación de una obra de este tipo es su propia disposición en planta y alzado. Desde el punto de vista de la cimentación del futuro relleno, el trazado en planta será tanto mejor cuanto más se aproxime al cauce natural que la
obra sustituye, si éste fuera el caso.

Especialmente en la disposición en alzado, deben evitarse las obras de salida alta que exigen, adicionalmente, obras externas de comportamiento más complejo y difícil de garantizar (bajantes).

Cuando el trazado se aleja del cauce natural, se crea una zona amplia en la base del terraplén por donde pueden circular parte de las aguas de escorrentía, no siempre fáciles de encauzar en la entrada, así como otras aguas que puedan proceder de laderas u otras zonas aledañas (véase figura 6.16).

ESQUEMA DE UNA CONDUCCIÓN DE DRENAJE TRANSVERSAL (TUBO)
FIGURA 6.16. ESQUEMA DE UNA CONDUCCIÓN DE DRENAJE TRANSVERSAL (TUBO)

Como contrapartida al ajuste de la obra al trazado natural del cauce, puede resultar una pendiente excesiva. Generalmente, es mejor curvar los trazados y darles las pendientes naturales, tomando las disposiciones constructivas que sean necesarias para paliar los efectos de las posibles velocidades altas del agua dentro de las conducciones, que disponer trazados de pequeña pendiente, lejos de los cauces naturales, creando problemas de filtraciones bajo las obras de drenaje (a cotas más bajas) y haciendo necesario proyectar obras de salida de cimentación complicada.

3. DIMENSIONES MÍNIMAS
Las obras de drenaje transversal deben permitir su fácil inspección, conservación y reparación.
A este respecto se deberá cumplir lo especificado en la Norma 5.2.-IC de Drenaje Superficial, o normativa que en su caso la sustituya.

4. PRINCIPALES ASPECTOS DE PROYECTO
En la fase de proyecto ha de analizarse el estado límite último de aplastamiento de la conducción enterrada. Este estado límite último viene condicionado por la presión vertical y por la forma de la cimentación.

La presión vertical sobre la conducción puede ser mayor o menor que la presión geostática del terraplén, entendiendo por tal el producto.


La presión real que actúa puede ser mayor, cuando el asiento de la conducción es menor que el del cimiento circundante, y menor en el caso contrario.
La instalación en zanja puede reducir la presión de cálculo siempre que el proyectista justifi- que, de manera fehaciente (cálculos o experiencia), la reducción esperada. En general, las cargas sobre la conducción se estimarán tal como se indica en el epígrafe 1.

Algunas de las formas de cimentación más comunes son las que se indican en la figura 6.17.
A cada una de ellas le corresponde un «factor de cama» o «factor de apoyo» que el proyectista debe consultar en la literatura técnica. Cuando la obra es importante, se recomienda un cálculo específico del problema de interacción correspondiente.


ESQUEMA DE CIMENTACIÓN DE ALGUNOS TIPO DE CONDUCTOS TRANSVERSALES-TUBOS
FIGURA 6.17. ESQUEMA DE CIMENTACIÓN DE ALGUNOS TIPO DE CONDUCTOS
TRANSVERSALES-TUBOS

El aspecto más importante desde el punto de vista geotécnico es el de la estimación de asientos de la obra de drenaje. Este estudio debe realizarse según se indica mas adelante para las cimentaciones de los rellenos. En dichos estudios debe incluirse, además, una estimación de la deformación longitudinal de la obra, generalmente en extensión, de manera que pueda preverse la amplitud de la apertura de las juntas transversales de las conducciones enterradas.

Es conveniente considerar los asientos de las conducciones en el diseño hidráulico. Eventualmente, puede ser conveniente disponer contraflechas que palien el posible efecto negativo de los asientos diferidos.

En el epígrafe 4 se recomiendan taludes para las excavaciones de cimientos, que se consi- deran también de aplicación al efecto. Además deberá contemplarse en todo caso la definición com- pleta de la sección transversal de la obra, (geometría, factor de apoyo, características de los materiales de relleno, etc.), y la elección del tipo de tubo más adecuado desde el punto de vista resistente a la vista de todo lo anterior

Las zonas de cauce natural, no cubiertas por la obra de drenaje transversal, deben ser tratadas
antes de apoyar en ellas los correspondientes rellenos. Ma adelante se detallan algunas recomendaciones en este sentido.

5. INSPECCIÓN, AUSCULTACIÓN Y CONSERVACIÓN
Siempre que sea factible por las dimensiones de la propia obra, durante la construcción debe realizarse una nivelación precisa de la solera interior de la misma, antes de proceder a su cubrición con las tierras. En todo caso se procederá a la nivelación de la generatriz superior.

A medida que se somete al conducto a la carga de tierras, podrá renivelarse al menos en dos ocasiones: al final de la construcción del terraplén y al final de la obra.
Durante la vida útil de la obra, deben realizarse en este tipo de elementos las inspecciones previstas en el Sistema de Gestión de Puentes o programa que en su caso lo sustituya, cuando les sea de aplicación, y en caso contrario inspecciones periódicas de tipo ordinario, e inspecciones extraordinarias en su caso, después de períodos de lluvia o aguaceros aislados de especial intensidad.

En tales ocasiones, entre los aspectos a controlar se encuentran:

• Estado de las boquillas de entrada y salida. Posibles socavaciones en las cunetas de pie de los terraplenes, en las aletas, etc. Posibles aterramientos en la entrada, obstrucciones, etc.
• Estudio del interior. Limpieza de la obra. Vigilancia del posible agrietamiento de la clave, solera y hastiales. Estado de apertura de las juntas.
• Posibles caudales de filtración por fuera del conducto. Presencia de humedades en el interior del mismo.

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